El 82% de las PYMEs que quiebran eran rentables en papel.
No murieron por falta de ventas. Murieron por descontrol de caja, márgenes ocultos en negativo y decisiones tomadas con información de hace 3 meses. La rentabilidad sin control financiero es una ilusión que termina en juicios laborales, embargos del SII y un dueño firmando avales personales para deudas que ya no podrá pagar.